BEETHOVEN EL GENIO
LA TEORIA DE LAS INTELIGENCIAS MULTIPLES DE BEETHOVEN
La teoría de las inteligencias múltiples de Gardner1 hace alusión a la existencia de diferentes tipos de competencias del intelecto. Tomando como base esta teoría, se ha tratado de visualizar el genio musical y la personalidad del compositor. Para ello se relacionarán los tipos de inteligencias ya mencionadas con las características propias de Beethoven.
Inteligencia musical. Se denomina inteligencia musical1 a las habilidades de los individuos para discernir el significado y la importancia en conjuntos de tonos arreglados de manera rítmica y también para producir secuencias semejantes de tonos arreglados en forma métrica como un modo de comunicarse con otros individuos. La música y el lenguaje parecen surgir ontogénicamente de un medio expresivo común. Tal vez el desarrollo extraordinario de la inteligencia musical que tuvo este compositor no le hizo especialmente necesario para su comunicación el perfeccionamiento del campo lingüístico. Para elaborar una pieza musical, él escribía sus ideas en cuadernos, luego las revisaba, tachaba y escribía de nuevo y sólo cuando estaba satisfecho se sentaba finalmente a componer. Hacer este proceso desde muy joven, le permitió ejercitar su memoria musical, que aprovechó en los últimos años de vida donde su creatividad fue mayor. A Mozart le hubiera sido mucho más difícil si fuese él quien quedase sordo, porque el proceso de composición de Mozart, según se narra, era casi espontáneo5 y este tipo de composición no favorece el desarrollo de la memoria musical porque la inmediatez del proceso requiere que las correcciones se realicen simultáneamente al escuchar las notas musicales.
Por otra parte, la mayoría de los biógrafos de Beethoven coinciden en afirmar que el maestro a través de su música podía comunicar todo los sentimientos que le agobiaban de belleza, angustia, contemplación e inclusive ira. Al respecto Sir John Russell cita: "Cuando se sienta al piano, parece que no existe ninguna cosa en el mundo fuera de él y de su instrumento. Si pensamos que es sordo, parece imposible que pueda oir todo lo que toca; cuando toca muy suavemente, suele ocurrir que no produzca un sonido... Lo más interesante es observar cómo pasa la música de su alma a su rostro. Parece tener sentimientos intrépidos y tempestuosos...3"
Con frecuencia los autistas despliegan potencial genético considerable en el área de la música1. De igual forma en que la discapacidad de comunicación verbal parece favorecer el desarrollo de esta inteligencia en los autistas, podría pensarse que la introspección constante en la que aparentemente vivía Beethoven durante el segundo período, favoreció de alguna manera la mayor especialización de la misma.
Inteligencia personal. Comprende dos formas: la inteligencia interpersonal, que define la importancia de las relaciones con otros individuos como un medio de lograr fines, de obtener progreso y de conocerse a sí mismo6 y la inteligencia Intrapersonal que es el desarrollo de la psique individual y respecto de la cual Freud menciona: "la clave de la salud es el conocimiento de sí mismo y la disposición para enfrentar los dolores y paradojas inevitables de la existencia humana"7.
Cuando estudiamos la vida de este genio musical son notorias ciertas contradicciones que desprevenidamente parecen irreconciliables. La imagen de un músico capaz de trasmitir sentimientos intensos y sublimes a través de su música e incapaz de establecer algún vínculo afectivo duradero con sus semejantes fue uno de los motivos que lo llevó a analizar su vida desde el punto de vista de la teoría antes mencionada y a tratar de encontrar explicaciones a sus comportamientos y virtudes.
Los siguientes pasajes sirven para ejemplificar el pobre desarrollo de la inteligencia interpersonal del maestro: "Una mañana de 1820 un guardia de Wiener Neustadt, Austria, detuvo a un sospechoso que vagabundeaba por las calles, espiando por las ventanas de las casas... se comportaba como un loco, caminaba apresuradamente hacia adelante y hacia atrás, agitaba los brazos y murmuraba y hablaba solo... Sus ojos pequeños, alucinados y penetrantes, parecían ver cosas invisibles para los demás...
También lo que dijo gritando al gendarme que se lo llevaba era extraño: "¡Yo soy Beethoven!"... Ante tanta insistencia, los policías convocaron a la comisaría a medianoche a un famoso director de orquesta, quien dio la curiosa noticia: "¡Pero si ese es Beethoven!" Cuando el burgomaestre avergonzado ante la embarazosa situación, ordenó que acompañaran en coche hasta su casa al gran maestro, es probable que pidiera a sus subordinados que distinguieran la diferencia entre loco peligroso y genios en busca de inspiración. En el caso de Beethoven tal límite siempre fue difícil de determinar"4.
El mal carácter y la difícil personalidad de Beethoven le hicieron poco popular entre otros músicos de su época8. Acerca del carácter de este genio, los siguientes son algunos de los calificativos que se pueden encontrar en diferentes fuentes bibliográficas: "Rencoroso, intratable , "Inconstante, tacaño y pendenciero"9, "Desaliñado, taciturno, desagradable e impaciente"2. "Era una persona con quien era difícil congeniar, muy sensible a las ofensas y tendía a perder la calma. Era bastante arrogante... Creía que lo grande estaba dentro de él y se irritaba con la gente que no entendía sus puntos de vista2".
A pesar de la admiración que Johann Wolfgang Goethe sentía por Beethoven, escribió lo siguiente acerca de la personalidad del compositor: "Nunca he visto antes un artista con mayor poder de concentración, con más energía interna... por desgracia posee una personalidad indomable, aunque no se equivoca al considerar al mundo detestable... pero seguramente no lo hace más divertido ni para él, ni para otros con su actitud"4.
Estas descripciones contrastan con las elegantes representaciones que los pintores han hecho a lo largo del tiempo del rostro apacible y bien parecido de Beethoven y con la belleza de su música. Mientras los grandes compositores que le precedieron se ocupaban más de la forma y la precisión, la obra de Beethoven se basa principalmente en las emociones y esto requiere de una gran sensibilidad que no se asoma en ninguna de las ya mencionadas elegantes representaciones pictóricas. se observa contradictoriamente como a pesar de tener gran desarrollo aparente de su inteligencia Intrapersonal, la parte referente a la interpersonal no estaba muy desarrollada, pues era incapaz o no deseaba mantener una relación duradera. Se podría pensar que la pérdida de la capacidad auditiva le permitió alcanzar un nivel de recogimiento del mundo exterior que le favoreció en el proceso creativo, pues paradójicamente fue durante la época más acentuada de su sordera cuando compuso sus más grandes obras (la Eroica es su primera creación en este período).
Un factor adicional que sin duda ayudó a la abstracción en esta etapa crítica de su vida y que afectó el espíritu creativo del artista fue una desilusión amorosa. Comparando con Gustav Mahler, otro gran maestro de la sinfonía, se puede encontrar algún grado de similitud en cuanto a la dificultad de establecer relaciones románticas duraderas y a la gran depresión que los aquejaba; pero no se observa en este último que las dificultades en mención estimulen de algún modo su capacidad creadora; por el contratrio, las grandes depresiones que aquejaban a Mahler le hacían inclusive desprenderse de su arte10 y en contraste, para Beethoven la música era su refugio.
Inteligencia lingüística. Esta se puede definir como la habilidad que tiene el individuo de expresarse a través del lenguaje oral y/o escrito. "Al... escribir... todos los instintos naturales están operando de la misma forma en que algunas personas tocan un instrumento musical sin recibir lecciones..."11. Esta cita ilustra el tipo de relación que podemos observar entre la inteligencia lingüística y la que desarrolló en mayor proporción el compositor del que tratamos, la musical. Es interesante observar la estrecha relación que guardan los procesos de composición musical y lingüística; de la misma forma que un poeta escribe una poesía empleando palabras, el compositor construye su melodía con notas musicales produciendo finalmente una creación armónica. En ambos procesos se requiere poseer una sensibilidad especial para lograr los mejores arreglos posibles. Podría decirse que la sonata "Claro de luna" de Beethoven es un poema que no se expresa en un lenguaje verbal sino con notas musicales como una forma de manifestar su amor. A pesar de que la inteligencia lingüística no parece sobresalir de manera especial en Beethoven, se puede percibir algún tipo de desarrollo de ella en su famosa carta a la "Amada inmortal" escrita en 1812.
Inteligencia visual-espacial. Puede definirse como la capacidad para realizar transformaciones y modificaciones a las percepciones iniciales propias, aún en ausencia de estímulos físicos apropiados1. Un ejemplo de esta inteligencia es la capacidad que tiene un individuo de operar sobre imágenes, formas o espacios y poder deducir situaciones hipotéticas. En este sentido, Beethoven fue capaz de organizar en su mente los patrones, movimientos y tiempos musicales aún después de haber perdido totalmente la capacidad auditiva y componer piezas magistrales (de novo) sin siquiera poder escucharlas. De acuerdo con lo mencionado por Harris12, los compositores dependen de habilidades espaciales poderosas, que se requieren para postular, apreciar y revisar la compleja estructura de una composición. Incluso desde el punto de vista anatómico los cortex visual y auditivo del cerebro poseen una gran semejanza y se ha observado que en sordos congénitos las áreas corticales se pueden superponer y realizar funciones conjuntas13.
Probablemente debido a su deficiencia auditiva, Beethoven desarrolló paralelamente una curiosa forma de la inteligencia viso-espacial, pues se afirma que podía advertir si un instrumento desafinaba con sólo observar la posición del arco sobre el instrumento o la posición misma del instrumento en la persona que lo interpretaba2.
Inteligencia lógico-matemática. Puede definirse como la capacidad para manipular en la mente símbolos esenciales, en donde los símbolos representan objetos, relaciones, funciones u otras operaciones. Los símbolos que deben ser manipulados también pueden ser palabras, como en el caso del razonamiento silogístico, la formulación de hipótesis científicas y otros procedimientos formales1. En Beethoven se ejemplifica el paralelismo entre la memoria lógico-matemática y la musical, debido a la naturaleza del proceso de composición que realizó en sus últimos años. Ya carente de capacidad auditiva, retuvo las notas y fue capaz de "armar" una serie de secuencias que vaciadas en un pentagrama, se tradujeron en bellas melodías, del mismo modo en que un matemático realiza actividades en forma mental, razonando secuencialmente y después de algún tiempo estas se internalizan de manera natural.
Beethoven elaboró en su mente piezas musicales que escribió mucho tiempo después. La Novena Sinfonía que se estrenó en 1824 la había esbozado en su mente desde aproximadamente 1795. Un primer proyecto de ésta se presentó por primera vez como "La fantasía coral" en 18093,14. El siempre anheló componer una gran sinfonía coral con la letra de la "Oda a la alegría" de Schiller y esta es indudablemente una obra musical que ha trascendido a través del tiempo como una de las composiciones más sublimes.
Inteligencia cenestésico-corporal. Comprende la habilidad para emplear el cuerpo para fines funcionales o expresivos y tiende a ir de la mano de la destreza para manipulación de objetos con finura. Aunque el desarrollo de esta inteligencia no es especialmente destacado en Beethoven, se debe recordar que en un principio fue intérprete y director de orquesta y estas dos actividades requieren de un desarrollo particular que no está presente de forma innata en todos los individuos.
CONCLUSION
La teoría de las inteligencias múltiples permite ampliar el paradigma que define a un individuo como inteligente. Usualmente se mide la capacidad intelectual de las personas a través de pruebas que sólo valoran el desarrollo de la mente en dos áreas del conocimiento como son la verbal y la matemática. En Beethoven se observa un buen ejemplo de la conjunción de inteligencias diferentes en una misma persona con la manifestación sublime de la inteligencia musical, a pesar de la grave limitación que lo aquejaba. La relación existente entre los diferentes tipos de inteligencias que puede manifestar un individuo, le permitió privilegiar el desarrollo de una de ellas de acuerdo con los factores psicobiosociales que influyeron en su intelecto, traduciéndose finalmente en una ingeniosa musicalidad.

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